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Los Verdaderos Campos de la Muerte y de Holocausto

Los Verdaderos Campos de la Muerte y de Holocausto published on

La falsa cifra del holocausto de “seis millones” también sirve tanto para distraer como para encubrir los VERDADEROS crímenes que el comunismo Judío ha cometido contra la humanidad. Casi todos hemos oído hablar de “Auschwitz”, pero ¿cuántos hemos oído hablar de las atrocidades cometidas contra los Gentiles en Kolyma, el campo Gulag de labores esclavistas más notorio, mantenido y operado por Judíos en el extremo noreste de Siberia o del genocidio sistemático de Ucranianos perpetrado por el comunismo Judío? El Holodomor es el genocidio por hambruna ocurrido en Ucrania entre 1932-33 perpetrado por la USSR controlada por los Judíos.
holodomorinfo.com

Los sistemas GULAG de la antigua USSR eran los verdaderos campos de la muerte. Ingeniosamente, los Judíos han culpado a los Gentiles por todo lo que ellos hacen y son. Si uno hace una investigación profunda, uno se da cuenta de que los campos esclavistas de trabajo/muerte son en realidad una idea Judía y una invención Judía, y que existieron mucho antes que los supuestos campos Nazis. Esto actúa como una distracción para desviar la atención de la población de los verdaderos crímenes. A través de todos los años que siguieron al fin de la Segunda Guerra Mundial, hemos sido por siempre y regularmente bombardeados, directamente desde el Hollywood Judío, película tras película, documentales, y otros medios publicitarios donde se nos presenta el supuesto “holocausto” de los Judíos como una obra en manos de la Alemania Nazi. Esto ha actuado como una importante distracción, entre muchas otras cosas en el transcurso de los años, y ha desviado la atención de los verdaderos campos de la muerte, que eran todos mantenidos y operados por Judíos, bajo el comunismo Judío. Mucho antes de que Adolf Hitler llegara al poder, estos campos esclavistas de la muerte estaban en completa operación. Adicionalmente, TODO lo que los Judíos acusan a los Nazis de haber hecho, ellos mismos lo habían puesto en acción ya en los años 20’s. Si hacemos las investigaciones necesarias, nuestros ojos se abrirán a la verdad.

Al empaquetar Gentiles en vehículos, como ganado, para usarlos como esclavos, los ponían tan apretados que pocos apenas podían moverse. Esto también lo hicieron con los negros Africanos en los barcos de esclavos, todos esos barcos eran propiedad de los Judíos y operados por Judíos. Puedes leer el informe completo en el enlace de abajo. A pesar de que estamos muy en contra del Islam, este es un artículo detallado y excelente:
¿Quién Trajo a los Esclavos a America? Por Walter White Jr., 1968

Este hecho también puede verse claramente hoy en día en la industria agrícola. Los Judíos son dueños de las más grandes corporaciones que perpetran los más atroces abusos contra los animales. Los empacan en pequeñas jaulas y cajas, viviendo sobre sus propios desechos y suciedades, incapaces de voltearse o tan siquiera moverse, y si haces la investigación verás un patrón aquí. Todo esto es un concepto Judío, empacar seres vivientes en espacios extremadamente pequeños y ser utilizados para ganancias y explotación Judía de la manera más brutal.

Inteligentemente, culparon a los Nazis de todas estas cosas. Con los medios manteniendo arriba el momento, como también lo hacen al promover la mentira del Cristianismo, en realidad muy pocas personas cuestionaron si ello era verdad o no. Los Judíos no anticiparon ni esperaban el colapso de la USSR y del Bloque Comunista Oriental. Muchos reportes sobre los campos esclavistas de trabajo y muerte (en realidad muy pocos sobrevivieron para contarlo) están siendo ahora revelados al público, pero uno mismo debe hacer la investigación necesaria. Nombres como “Auschwitz”, “Treblinka”, “Sobibor” y “Dachau” son comúnmente conocidos. Junto con la plétora de películas provenientes del Hollywood Judío, los medios controlados por Judíos hacen publicaciones incesantemente y promueven libros sobre este tema.

¿Cuánta gente ha oído mencionar Kolyma o Serpantinka? Hay miles más. La lista de campos esclavistas de trabajo es interminable y prolífica. El siguiente enlace es sólo una muestra:
en.wikipedia.org/wiki/List_of_Gulag_camps

Existen miles en China, muchos en Corea del Norte y en antiguos países comunistas; todos manejados por Judíos con estándares Judíos para los Gentiles. Los Judíos están presentes en todas las razas y grupos étnicos. Se les puede identificar por su ADN, que es otra área que la gente debe de investigar y aprender.

Desde que se revelaron las atrocidades cometidas bajo el comunismo Judío, ahora los Judíos están trabajando horas extra, tratando de comparar al Judío Joseph Stalin con Adolf Hitler. Junto con esta basura Judía, crean sitios web y similares, intentado desligarse de este tema aduciendo que Stalin, Beria y otros que operaban este brutal sistema asesino no eran Judíos, e incluso van tan lejos como para decir que Vladimir Lenin solo era Judío “en parte”. Poca gente se molesta en hacer la investigación necesaria, y puede resultar difícil, pero la verdad es que…Stalin, Beria y Lenin eran todos Judíos.

El verdadero nombre de Josef Stalin era Dzhugashvili, que en Gregoriano significa “Hijo de Judío”. Adicionalmente, Aleksandr Solzhenitsyn, autor y sobreviviente de los campos de la muerte, le escribió a un colega suyo haciendo un pequeño comentario criticando a Stalin y también mencionando su naturaleza Judía, pero su carta fue interceptada y rápidamente fue arrestado. La naturaleza Judaica de Stalin era del conocimiento común, pero no podía mencionarse. Lavrenty Beria, monstruo asesino de masas, era un Judío Karaim. También era muy suave e incluso benevolente con los Judíos (Referencia: Commissar: Vida y Muerte de Lavrenty Pavlovich Beria por Thaddeus Wittlin © 1972).

Sin mencionar que el apellido “Beria” se deriva del judío “Bar”, que es lo mismo que “Barry” y “Berry”, todos son nombres Judíos. Como Adolf Hitler alertó a los Gentiles de la amenaza extrema que representan los Judíos y su comunismo, la Alemania Nazi ha sido atacada implacablemente, como lo ha sido nuestro Verdadero Creador, Dios Satán. La Alemania Nazi ha sido acusada injustamente del “exterminio de Judíos y muchos otros”, lo cual es una total mentira y puede demostrarse. La denominada “negación del holocausto” es ilegal en muchos países alrededor del mundo. La Alemania post-guerra ha pagado billones y billones de dólares, ha sido colmada de vergüenza, difamación y cosas peores. Los Judíos han utilizado su falso holocausto para explotar y controlar y, sobre todo, para instaurar, directa o indirectamente, el comunismo alrededor del mundo.

Las víctimas de los campos esclavistas de la muerte controlados por el comunismo Judío no han recibido nada. Ni desagravios, ni ayuda, y las familias que les sobrevivieron no han obtenido nada. Lo que es peor aún es el hecho de que NINGUNO de los Judíos criminales ha sido llevado ante la justicia. Mientras los medios controlados por los Judíos hacen ruido con un cuento tras otro de los denominados “Nazis criminales de guerra” que son “llevados ante la justicia”, no se ha hecho ninguna clase de justicia para las víctimas del gulag, que totalizaron muchos millones alrededor del mundo dentro de los países comunistas. Adicionalmente, el público ignorante se ha focalizado en “Nazi esto” y “Nazi aquello” y ni siquiera conocen quiénes son las verdaderas víctimas. Este tipo de adoctrinamiento Judío es también forzado en las escuelas, donde maestros Judíos y sus Gentiles títeres enseñan que el comunismo es algo bueno y favorable. El comunismo, así como el cristianismo, es otro programa de hermandad Judía que predica la igualdad, un estándar de vida decente y beneficios para los trabajadores…TODO ES MENTIRA! Ambos son programas de esclavitud y muerte. Ambos programas, así como todo lo que hacen los Judíos, es creado por ellos mismos, y luego ellos mismos implantan la solución.

El siguiente artículo revela las terribles atrocidades cometidas contra los Gentiles a manos de los Judíos. Desde luego, los Judíos también tienen su historia en cuanto a perseguir a los suyos. Los Judíos, que se encontraban en pequeños números en algunos de los campos, son los que gritan más alto y son contenidos por la prensa Judía para, de nuevo, engañar a la gente y hacerles creer que el comunismo no es Judío, lo que es otra total mentira. El proyecto del comunismo Judío se encuentra dentro de la biblia. Fueron los Judíos quienes escribieron la biblia.

Otro ejemplo a notar es que Satán es culpado por todo lo que es y hace el dios Judío “yaweh/jehova”, que aparece en la biblia. Por ejemplo, atributos como “el que odia a la humanidad”, “asesino y mentiroso desde el principio” (uno sólo necesita echar un vistazo al Viejo Testamento para darse cuenta del genocidio interminable y asesinato en masa de Gentiles a manos del que ellos llaman “dios”). Ellos proclaman que el Diablo es completamente material, sin embargo no hay nada espiritual en la biblia o en el cristianismo, solamente historias ficticias sobre los Judíos, el mensaje subliminal de la dominación Judía sobre los Gentiles después de la vida del nazareno, también ficticio. Existen interminables contradicciones y versos opuestos en la biblia. Esto se hizo así para asegurarse de que la biblia pudiera adaptarse a cualquier período de tiempo y a cualquier situación, para perpetuar el programa de la cristiandad. Los Judíos aprenden muy pronto a argumentar y llevan ese aprendizaje a través de toda su educación en un Yeshiva.

A menos que los Gentiles despierten, ahora que existe la oportunidad con el arribo de la internet y de las comunicaciones en masa, nuestro mundo descenderá otra vez a la Era Oscura y nuevamente seremos objeto de total esclavitud, sirviendo a los Judíos bajo las condiciones más brutales que se puedan imaginar.

“Como le dijo un médico en un campo a una víctima en 1949: a ustedes no los han traído aquí para vivir, sino para sufrir y morir. Si vives, significa que eres culpable de una de estas dos cosas: o trabajaste menos de lo que se te asignó o comiste más de lo que necesitabas.” Tomado de “El Este del Sol, la Conquista Épica y la Historia Trágica de Siberia”, por Benson Bobrick © 1992.

Hoy el mundo está bajo el control de una nueva religión: Holocausto. Este programa está diseñado para darle justificación y significado a la agenda judía, arrojando un poderoso hechizo sobre las mentes de los Gentiles. Se trata de una poderosa campaña para dar soporte a los objetivos de la agenda judía. Su premisa es la base de numerosas leyes especiales que colocan a los judíos por encima de toda crítica. Es además una herramienta que pretende silenciar cualquier debate y pisotear a cualquiera que se oponga a su agenda, deslegitimar toda la información que los exponga junto con aquellos que se atrevan a exponerlos, y proporcionar un precedente de moralidad a su estado judío central en Israel y al sistema mundial superior que ellos desean gobernar desde Israel. Es también un esteroide de gran potencia para su ideología cultural marxista (que es el verdadero nombre del poder comunista), diseñado para destruir toda riqueza, psicología orgánica o institución material que, por su naturaleza, entorpezca la destrucción que llevan a cabo los judíos e impida que su nación sea asimilada, en las garras del Nuevo Orden Judío.

La verdad no teme ser investigada, pero los judíos han recurrido a numerosos actos ilegales en diversas áreas para encubrir este tema. Para comprender la verdad, hemos puesto nuestra atención en lo que realmente sucedía, arrojando luz a esta situación. La verdad es que el verdadero holocausto ocurrió en la Unión Soviética creada y controlada por los judíos. De entre los muchos campos de la muerte donde perecieron millones, examinaremos el campo de Kolyma, cuyo legado desvela la naturaleza bestial de los judíos. Luego escucharemos, en boca de los propios judíos, la realidad humanitaria de los campos Alemanes, que según se demostró incluso en Tribunales de Justicia, no eran campos de la muerte sino centros industriales de producción que operaban humanitariamente e incluso tenían piscinas olímpicas y campos deportivos, personal de la Cruz Roja y observadores.

Kolyma: Campos de la Muerte en el Ártico.
“Los prisioneros llegaban a los enormes campos de tránsito en la costa del Pacífico, a las afueras de Vladivstock y luego a Nakhodka y a Vanino. En cada uno de estos lugares, cientos de miles de prisioneros abarrotarían el infinito despliegue de barracas, que se extendían tan lejos hasta donde la vista podía llegar. Desde allí, esperaban los barcos-prisión que les llevarían a Kolyma.”

Andrei Sakharov les llamaba los “Barcos de la Muerte del Mar de Okhotsk…”
“Los que llegaban ya se habían convertido en meros remanentes de seres humanos, golpeados brutalmente, humillados y plagados de enfermedades. Podría decirse que, al llegar al barco, ya habían pasado unos tres meses en prisión, ya que habían sufrido terribles condiciones durante el viaje en tren en vagones fétidos, falta de agua, falta de comida y de luz, guardias brutales, desde luego, era el sufrimiento más largo que cualquiera de las víctimas del Gulag habría padecido.”

Letones en vagones de ganado siendo enviados a los campos de concentración del Gulag en la URSS judía.

Llega el día del embarque. En Vanino: “Yendo hacia el inmenso terreno, aún fuera del campo, pude ver un espectáculo que habría hecho justicia a una producción de Cecil B. BeMille. Hasta donde llegaba la vista, habían columnas de prisioneros marchando en una u otra dirección, como batallones en un campo de guerra. Un destacamento de oficiales de seguridad, soldados y médicos del ejército con teléfonos y motocicletas se mantenían en contacto con el cuartel general, coordinando el flujo calmado de estas riadas humanas. Pregunté cuál era el propósito de esta enorme operación. La respuesta fue que cada vez que salía un transporte, la administración reorganizaba a los ocupantes de cada jaula en el campo. De esa manera todos tenían que ser removidos, con sus bultos de harapos sobre sus hombros, hacia el gran terreno y, desde allí, hacia su nuevo destino. Se suponía que sólo 5.000 tendrían que salir, pero eran 100.000 los que formaban parte de la escena ante nosotros. Podían verse columnas interminables de mujeres, minusválidos, viejos e incluso adolescentes, todos en formación militar, en hileras de a 5, atravesando el enorme terreno y dirigidos por pitos o banderas. Pasaban más de 3 horas antes de completar la operación y entonces el lote al que yo pertenecía se le dio permiso para salir hacia el punto de embarque.”

“Recuerdo el puerto de Vanino donde abordamos el triste barco de vapor cómo subíamos por la rampa de embarque hacia una bodega fría y sombría.”

“Nos tomó un tiempo para que nuestros ojos se acostumbraran a la tenue luz de la sórdida cubierta inferior.”

“Cuando comencé a ver dónde estábamos, mis ojos contemplaron una escena que ni Goya ni Gustave Dore jamás habrían podido imaginar. Había más de 2.000 mujeres en la inmensa, cavernosa y sombría bodega. Desde el suelo y hasta el techo, como si se tratase de una gigantesca granja de pollos, como en un gallinero en jaulas abiertas, 5 mujeres por cada 9 metros cuadrados. El suelo estaba cubierto de más mujeres. Debido al calor y la humedad, la mayoría de ellas apenas llevaba ropa, algunas estaban totalmente desnudas. La falta de baños y el calor inclemente había cubierto sus cuerpos con horribles manchas rojas, ampollas y forúnculos. En su mayoría sufrían algún tipo de enfermedad en la piel, además de dolencias estomacales y disentería.”

“Al final de la escalera que acabábamos de bajar, había un barril gigantesco, en cuyos bordes, y a la vista de todos los soldados que vigilaban, había mujeres en poses como de pájaros y en las más increíbles posiciones. No había vergüenza cuando se agachaban allí para orinar o para desahogar sus intestinos. Daba la impresión de que eran criaturas mitad humanas y mitad pájaro, que pertenecían a un mundo diferente, en una época diferente.”

“Muchos de los prisioneros nunca sobrevivieron el viaje. Muchos murieron por causa de la violencia, hambre y enfermedades causadas por el hacinamiento, muchas veces apiñados hombro contra hombro, como esclavos metidos en bodegas sucias durante semanas. La escena era idéntica a la de siglos anteriores, donde los barcos de esclavos cuyos dueños eran judíos, eran hacinados, empacados junto con cientos de esclavos africanos, literalmente de pared a pared, pero esta vez se trataba de nuevos esclavos Goyium, que serían utilizados como esclavos de trabajo por el Estado Comunista Judío.”

Los Campos de Masacre de Kolyma.
“Un comandante anunció abiertamente que el objetivo central era matar a los prisioneros.”

 
Mi nota: El principal método para asesinar a los prisioneros por millones era asignarles cuotas de producción imposibles de alcanzar, además de aplicarles, como castigo por no haber cumplido la cuota, un recorte aún mayor de sus ya precarias raciones de comida. De esa manera se aseguraban de que los prisioneros muriesen, mediante una mezcla de agotamiento y enfermedades. Los que sobrevivían, pero estaban demasiado débiles y, por lo tanto, habían reducido su cuota de producción debido a las hambrunas y al agotamiento, eran sencillamente ejecutados en masa. Con ello aseguraban su producción de oro al tiempo de exterminar a los prisioneros. El sadismo de estos métodos consistía en que la víctima trabajaría al máximo posible para permanecer con vida bajo falsas esperanzas y, de esa manera, asegurar una mayor producción de oro. Como parte de todo esto, a los prisioneros se les daba la peor y más barata ropa que no servía de nada para protegerse de la temperatura de 50 a 70 grados bajo cero. Y así les dejaban apiñados unos sobre otros, como animales de granja, metidos en jaulas y en chozas de pacotilla, sin aislamiento ni calefacción adecuadas, en la región más fría del planeta Tierra.

“Sólo en Kolyma, más de 3.000.000 de personas fueron asesinadas sistemáticamente por el Régimen Comunista Judío, y apenas era uno de los muchos campos a través de la Unión Judía Soviética. Esta fue la experiencia colectiva de los millones de condenados a esos campos, y no sólo relatos individuales.”
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La Realidad de los Campos:
“En el interior, la temperatura es menor a los 70ºC bajo cero. Ciertamente es la más baja en el Hemisferio Norte, pero el verdadero Polo de Frío se encuentra en Oymyakon, justo sobre el Gydan.”

“La operación fue lanzada en el verano de 1932. El asalto colectivo de la población campesina había producido una vasta expansión en el número de arrestos. De los 10 millones de “Kulaks” (yo creo que más bien fueron cerca de los 15 millones) que perdieron sus vidas, probablemente la mitad murió a causa del hambre o fueron ejecutados, y de los restantes, ciertamente no menos de 3.500.000 fueron volcados en masa a los campos de prisión. Kolyma tuvo su parte.”

“Las barracas o chozas donde los prisioneros pasaban su poco tiempo libre para refugiarse, estaban desesperadamente abarrotadas, en cada litera se acostaban 3 o 4 personas y por lo general no tenían ninguna clase de aislamiento entre ellos (las chozas de los guardias contaban con aserrín entre cada dos capas ocupadas). Como las barracas estaban muy mal construidas, las rajaduras y agujeros los rellenaban usualmente con musgo, paja o harapos. Además, casi todos los mineros sufrían de incontinencia urinaria. Cuando los enviaban a los campos trataban de colocarse en las literas inferiores, para así intentar no orinar sobre sus colegas, pero cuando se encontraban todos juntos no era posible.”

“Los radiadores también eran muy inadecuados. Una queja constante era que “las barracas no tenían suficiente calefacción, la ropa no se secaba. En el otoño la gente estaba empapada hasta la piel, expuestos a la lluvia y al frío, para cumplir con normas que en aquel desastre nunca se podrían cumplir. Los prisioneros no contaban con ropas para enfrentar el clima en la región de Kolyma. Les daban ropa de tercera mano que apenas eran harapos, y con frecuencia lo único que tenían para cubrirse los pies era un pedazo de tela. Sus chaquetas rotas no los protegían de la amarga escarcha y se congelaban por manadas. Es de hacer notar las reveladoras regulaciones viciosas que, a partir de 1937, prácticamente prohibían ropa adecuada para el clima.”

“Una docena de piojos en la ropa interior no significaban nada. Los piojos comenzaban a atraer la atención…cuando un pulóver comenzaba a arrastrarse solo, moviéndose por cuenta propia. ¿Acaso es posible que un hombre, sea quien sea, no desee escapar de esta tortura, cuando no duerme y se rasca su inmundo cuerpo, carcomido por alimañas, hasta sangrar?”

“Cuando les era claramente imposible despiojarse por sí mismas, las mujeres dejaban de intentarlo, y sólo cuando la picazón se hacía intolerable era que metían las manos bajo sus blusas, ‘pescaban un puñado de alimañas y las arrojaban’.”

Testimonios de un prisionero:
“En marzo de 1933, 600 prisioneros fueron enviados a la Mina de Oro Nº 1 de la Administración Minera del Norte. Había otras dos administraciones del mismo tipo, la del Sur y la del Oeste. Hicimos este largo viaje a pie, debiendo atravesar 370 millas de nieve profunda y durante un terrible clima frío para llegar al Khatenakh sopka.”

“Debíamos recorrer 16 millas por día, luego de los cuales pasábamos la noche en carpas sobre la nieve. Luego de recibir nuestras escasas raciones en la mañana, continuábamos. Aquellos que no pudieron sobrevivir esta extenuante marcha y murieron en el camino fueron abandonados en la nieve como su única tumba. Nuestros guardias nos prohibieron darles un entierro apropiado. Los guardias disparaban a aquellos que se quedaban atrás, sin detener la marcha de la columna.”

“Yo estaba convencido de que los soldados de la MVD (guardias del campo) eran escogidos conforme a sus cualidades de sadismo. Tenían la completa libertad de hacer con nosotros lo que querían y hacían cualquier cosa, particularmente cuando estaban ebrios, para hacer sufrir a los prisioneros. Por ejemplo, durante la ida o vuelta del trabajo, en la usual columna de a cinco, algunas veces nos hacían detenernos a mitad del camino, soltaban a sus perros y se reían a carcajadas mientras los perros enterraban sus colmillos en las piernas de los prisioneros. Era un tiempo en que esos guardias eran totalmente libres de hacer cualquier cosa, incluso matarnos, y obtener una recompensa por hacerlo. Supe que ellos llamaban a un hombre para que les hiciera una hoguera o para que le llevara una taza de agua al centinela de guardia y entonces mataban al infortunado bajo el pretexto de que el prisionero había cruzado la línea de “prohibido el paso.”

Las condiciones de trabajo:
“Siempre llevábamos las botas húmedas, nunca bien secas, por lo que el reumatismo estaba garantizado. Luego, el aire de la cantera, donde no había ningún tipo de ventilación, se llenaba dos veces al día con vapores venenosos del maldito amonal (mezcla explosiva compuesta de nitrato amónico, aluminio en polvo fino y carbón). Sólo se permitían 30 minutos para despejar estos vapores a través de la entrada de la mina, luego de los cuales los trabajadores eran llevados de regreso a la cantera para continuar con su trabajo. Muchos de ellos sucumbieron a la atmósfera venenosa y tosían violentamente, escupiendo sangre, y con frecuencia partículas de pulmón. Después de un corto tiempo, cuando estaban visiblemente débiles, los pasaban a los llamados escuadrones débiles, o bien directo a la tumba. La mortandad era particularmente elevada entre los hombres que acarreaban arena húmeda fuera de las barracas luego del lavado. De la atmósfera húmeda y vaporosa del radiador, los sudorosos trabajadores que empujaban las carretillas se deslizaban a través de la entrada, que se encontraba cubierta con una manta vieja, deslizando sus carretillas en medio de la escarcha a 50ºC bajo cero. Como límite, este trabajo podían hacerlo, como mucho, durante un mes, después del cual la neumonía o la meningitis despachaban al trabajador al otro mundo.

Sus rostros mostraban signos de congelamiento, a pesar de que el invierno llevaba apenas 3 meses y las heladas más severas aún no habían comenzado. En su mayoría se veían tan sucios que hubiera podido apostar a que algunos de ellos no se habían lavado la cara durante semanas. Sus ropas eran como ninguna otra cosa que jamás había visto en Kolyma, todo, desde las botas hechas pedazos hasta los harapos increíblemente sucios que se ponían alrededor del cuello, a manera de bufanda y sus harapientos y quemados abrigos de invierno. Los rostros de los hombres se veían agotados, exhaustos y hambrientos. Se encontraban completamente absortos en ellos mismos y con sus voces apagadas apenas podían comunicarse. El espectáculo de estas criaturas que ya casi habían perdido la imagen de un hombre, me hacía sentir una profunda tristeza.

Las condiciones los mataban con bastante rapidez. Pero dichas “condiciones” recibían como ayuda el uso masivo de la ejecución, como reprimenda por no haber cumplido con la producción de oro adecuada y, en efecto, bajo cualquier otro pretexto.

En los campos comenzaron a producirse arrestos al por mayor. Como norma, sistemáticamente se utilizaba el cargo de incumplimiento de cuotas. Como ningún hombre en el campo de oro hubiera podido jamás cumplir tales cuotas, la falla era considerada como un acto criminal cuando el trabajador sólo había podido completar menos del 50% de la cuota.

Era absolutamente imposible medir con precisión el rendimiento exacto de un trabajador, y el estimado de su producción dependía totalmente de la actitud de los capataces encargados del campo. El capataz hacía las mediciones a diario de manera rápida y hostil, ayudándose con una cinta métrica, y presentaba sus reportes a la oficina, donde el volumen excavado se traducía en porcentajes de la cuota diaria cumplida por cada brigada. Haciéndolo así, se recurría sistemáticamente a la práctica donde se robaba una cierta cantidad del trabajo realizado por las brigadas menos eficientes y esa cantidad se la acreditaban a brigadas de mejor producción, como un medio para que se éstas se sintieran alentadas. Pero los supervisores no estaban siempre en libertad de dejar constancia por escrito de las medidas que habían tomado. Una vez al mes, los inspectores de obra tomaban la medida de la producción total de la mina con instrumentos de gran precisión. Los ingenieros medían la profundidad alcanzada en la mina durante el mes y comparaban esta cifra con las medidas tomadas por los capataces. Cuando las cifras no cuadraban, cosa que siempre sucedía, a los capataces apenas los regañaban. Pero luego, y debido a nuevas ordenes emitidas por Pavlov, los capataces responsables de registrar medidas excesivas iban a juicio. La misma orden estableció como un hecho, que seis capataces habían sido ejecutados por engañar al Estado. Era natural que los capataces con frecuencia se fueran al otro extremo (la caridad comienza por casa) y deliberadamente dieran cifras bajas. Las cifras oficiales de productividad inmediatamente decayeron cuantiosamente.

Entonces el escuadrón de ejecuciones se ponía a trabajar:
Un representante de la NKVD (una corte compuesta por tres hombres de la Troika) se presentó en el campo para dar conferencias, junto con los jefes de sección, y exigió que se les dieran las listas de los saboteadores maliciosos que sistemáticamente fallaban en cumplir sus cuotas. Los jefes de sección no tenían más alternativa que preparar dichas listas e incluir en ellas a aquellos trabajadores menos capaces que habían reducido su promedio de productividad en esa sección.

Un sobreviviente recuerda:
“En nuestra mina, la Tercera Sección fue particularmente activa durante el período de 1937- 38. Algunas noches, cuando regresábamos del trabajo, los guardias llamaban entre 30 y 50 nombres. Las personas llamadas debían dar un paso adelante fuera de la fila e inmediatamente los hacían marchar a la prisión. A la mañana siguiente los llevaban en camiones a la Khatenakh sopka, donde eran ejecutados.”

“Por la noche, además de la lista de nuevas víctimas, los guardias nos leían este anuncio: “Por decisión del comando de campo (entonces seguían los nombres de los que habían sido ejecutados) han sido ejecutados por sabotaje, mala voluntad y agitación contra el poder Soviético,” o, conforme a la categoría de crímenes de Solzhenitsyn, (luego de cuyo anuncio las listas eran puestas en las carteleras del campo) “por no haber cumplido con las normas de trabajo.”

Shalamov desarrolló muy bien las consecuencias de estas ofensas:

“Por agitación contra-revolucionaria”. Así era como empezaba uno de los párrafos de las sentencias en Garanin. Durante 1937 la frase “agitación contra-revolucionaria” difícilmente requería explicación para la mayoría de los que aún permanecían en las calles. Esa frase significaba: “elogiar una novela Rusa publicada en el exterior” (la pena era de 10 años); decir que uno pasó mucho tiempo haciendo cola para comprar jabón (pena de 5 años). Pero en los campos no existía ninguna progresión gradual de 5, 10, 20 años. Decir en voz alta que el trabajo era severo, murmurar la más inocente frase sobre Stalin, quedarse callado mientras la masa de prisioneros gritaba “larga vida a Stalin”, significaba ser fusilado por agitación. Sin juicio y sin investigación. Los procedimientos llevados a cabo en la Troika siempre significaban la muerte.”

“También disparaban por “ofender a un miembro de la guardia.” Cualquier insulto, cualquier respuesta que no se considerara lo suficientemente respetuosa, cualquier “discusión” luego de ser golpeado o apaleado, cualquier gesto demasiado irreverente que un prisionero hiciera hacia un guardia era denominado un “intento de violencia contra el guardia.”

“Disparaban por “negarse a trabajar”. Miles de prisioneros murieron antes de llegar a entender el peligro mortal que podía representar su actitud. Hombres viejos en sus últimas fuerzas, esqueletos exhaustos y muertos de hambre, incapaces de dar un solo paso para llegar a la puerta del campo en la mañana, cuando las columnas se formaban para dirigirse hacia la mina, se quedaban postrados en sus colchones. Habían escrito por anticipado el por qué de su negación: “Aunque el prisionero estaba vestido y calzado conforme a las exigencias de la estación…” En las minas se utilizaban formularios donde era suficiente con escribir el nombre del trabajador y unos pocos puntos: “fecha de nacimiento, artículo de la ley y duración de la sentencia.” Tres negaciones significaban pelotón de fusilamiento, “conforme a la ley”.

“Aún cuando uno estaba en el último estado de sus fuerzas, había que ir a la mina. El Jefe firmaba cada mañana a nombre de la “unidad de producción” (el trabajador”) y la administración contra-firmaba. Esto conseguía salvar de la muerte al prisionero por un día, pero una vez que pudiera levantarse de la cama se consideraba que tampoco ya podría trabajar porque era incapaz de ello. Tenía que soportar su día de tortura hasta el final.”

“El último título, el último encabezado (el más suculento), bajo el cual los prisioneros eran fusilados por oleadas, era el “no-cumplimiento de las normas”. Este crimen llevó brigadas enteras a fosas comunes. Las autoridades dieron la base teórica para tal severidad, a lo largo de todo el país, el Plan de Cinco Años se había dividido en números precisos en cada una de las fábricas y por cada establecimiento. En Kolyma se dividió por cada grupo o cuadrilla. “El Plan de Cinco Años es la Ley” “Es un crimen no cumplir con el Plan!”.

De acuerdo a varios relatos, aceptados por Roy Medvedev y otros, el propio Garanin (Jefe de la USVITL) solía caminar frente a la fila de prisioneros, disparándoles a su antojo y al azar. Dos soldados lo seguían turnándose para recargarle el revólver. Algunos oficiales de menor rango, como Nikolai Aglammov, Jefe de Administración del Campo del Sur, a quien le gustaba escoger una brigada señalada como culpable de entre las filas de pie delante de él, ordenaba que la brigada elegida fuese llevada a un lado y él mismo disparaba a las personas aterrorizadas, mientras éstas se apiñaban unas con otras, desatadas en llanto. Los cuerpos no eran quemados. Al llegar el mes de mayo ya estaban descompuestos y entonces los prisioneros que habían sobrevivido eran llamados para enterrarlos. Esta actitud hacia la vida humana era común entre la NKVD. Un relato típico habla sobre un oficial ebrio de la NKVD presentándose al sitio de trabajo, acusando prisioneros de robarse tazones con bebidas alcohólicas que pertenecían al Estado (era bastante común que los prisioneros llevaran consigo sus gachas de avena al trabajo, en tazones, para comerlas allí), y así les disparaban salvajemente a los grupos, matando a uno y dejando heridos a otros dos.

Las matanzas al azar también eran normales en los campos de mujeres. Ese año, el 1 de mayo y el 7 de noviembre se celebraron enviando lotes de prisioneras, sin ningún otro pretexto más que celebrar, a las celdas de castigo, donde muchas morían. Luego, en los usuales desfiles, se daba la orden de que, cada 10 mujeres, sacar una de la fila y dispararle. En una ocasión, 30 mujeres Polacas fueron fusiladas en lote en el campo Elgan. Mientras tanto, la hambruna y las epidemias hacían lo suyo, como en los campos de los hombres.

Muchos campos se hicieron famosos por sus ejecuciones y tumbas en masa: Orotukan, Polyarny Spring, Svistoplyas, Annushka, y hasta el campo agrícola de Dukcha. La mina de Zolotisti tenía particularmente la reputación de asesina. Allí, nos cuenta Solzhenitsyn, agarraban a las brigadas por la cara durante el día y les disparaban una tras otra en el lugar. (Esto lo hacían en lugar de hacer ejecuciones durante la noche. Las ejecuciones nocturnas continuaron como siempre).

A lo largo de Garanin. Hacemos especial mención de los convictos por cometer KRTD (actividad contra-revolucionaria Trotskyista):

“Quiénes de éstos no han cumplido su cuota?”, preguntaban. La mayoría no la ha cumplido, no ha podido.” Cuando regresaban de las minas por la noche y se efectuaba la llamada según la lista, llamarían a los infortunados, los injuriaban llamándolos saboteadores que intentaban continuar con sus actividades criminales contra-revolucionarias Trotskyistas, incluso dentro del campo, y harían que se los llevaran en manada hacia el portón de entrada. A corta distancia del campo serían ejecutados en masa bajo supervisión personal. Pero eso no era suficiente. Por la noche harían que miles de enemigos de entre la gente que habían sacado de todos los campos de Kolyma fuesen subidos a camiones y llevados hacia una prisión. Esta prisión, llamada Serpantinka, se encuentra localizada a unas 375 millas hacia el oeste de Magadan, en medio del bosque, y es probablemente una de las instituciones más abominables de la Unión Soviética.

Campo de la Muerte de Serpantinka:
El campo de la muerte de Serpantinka era, sin duda alguna, escenario de continuas ejecuciones en masa durante 1938, como el centro de liquidación de la Administración del Norte, había sido cuidadosamente preparado. Un prisionero recuerda, durante un largo viaje:

“En el camino de subida pasamos por unas largas barracas, un poco separadas del camino, que se veían desagradables. Hubo un tiempo en que esas barracas albergaron una unidad-edificio a la que llamaron Serpantinnaya, pero luego de completar la vía hacia Khatenakh habían quedado vacías por más de un año. Recordé que unos días antes, por ordenes de Magadan, Serpantinnaya había sido transferida a la sección del distrito del NKVD, que había enviado allí dos brigadas de hombres para realizar un trabajo secreto. El pequeño campo había sido cercado con tres filas de alambre de púas. Cada 25 yardas se construirían torres de vigilancia para los guardias, también se construiría una casa cómoda para oficiales y guardias y un garaje. Lo que me desconcertaba era el garaje. No era usual construir un garaje en un campo pequeño como ese, especialmente cuando apenas a 3 millas estaban los grandes garajes del campo de Khatenakh y de las minas de oro de Vodopyanov. Más tarde supe que el garaje se usaría para albergar dos tractores, cuyos motores eran tan ruidosos que amortiguarían los sonidos de los disparos y el llanto de los hombres. Sin embargo, luego de una corta estadía, los tractores fueron mudados a un campo de oro, y el conductor del automóvil que pasaba por el campo durante la noche escuchaba con toda claridad todos los procedimientos que se llevaban a cabo allí.”

Otro reporte nos cuenta que: “En Serpantinka, fusilaban entre 30 y 50 personas cada día, en un cobertizo cerca del enfriador. Los cuerpos eran entonces arrastrados detrás de un montículo en trineos a motor. También había otro método: los prisioneros eran llevados con los ojos vendados a profundas zanjas, donde se les disparaba en el oído o detrás de la nuca.”

A veces, esperando ser ejecutadas, las víctimas de Serpantinka pasaban varios días de pie en un cobertizo, apiñados de tal manera que, cuando se les daba de beber lanzándoles trozos de hielo, les era imposible mover las manos para atrapar esos pedazos de hielo, y entonces intentaban atraparlos directamente con sus bocas.
(Pude notar que aquello no era nada diferente a la manera como apiñaban el ganado en la fábrica-granja propiedad de los judíos. Las líneas Goy de matanza, que querían decir “ganado”, eran, después de todo, Goyium).”

Otro prisionero describe el caso particular de un compañero:
“Eran esqueletos que difícilmente podían trabajar. Dyukov (el líder de la brigada) pidió que les mejoraran las raciones. El director se rehusó. El grupo hambriento intentó heroicamente cumplir con las normas y luego desapareció. Todos se pusieron en contra de Dyukov…Dyukov presentó más y más quejas y protestas. La producción de su grupo había decaído, y con ello también habían recortado sus raciones. Dyukov intentó interceder con la administración, que a cambio, solicitó a los servicios competentes inscribir a Dyukov y sus hombres en las “listas”. Una mañana ejecutaron a Duykov y a sus hombres cerca de Serpantinka.”

Pero hasta en los campos regulares, incluso durante las primeras semanas del breve verano de Kolyma, entre los hombres se reveló una tasa de mortandad nunca antes registrada en la región. Con frecuencia, la muerte ocurría de manera súbita, a veces inclusive mientras el hombre se encontraba trabajando. Un hombre empujando una carretilla hacia arriba por la pasarela que conducía al aparato que separaba el oro de la grava, de repente se detenía, se bamboleaba por un momento y entonces caía desde una altura de 24 a 30 pies. Ese era el final. O bien un hombre cargando la carretilla, aturdido por los gritos de un capataz o de un guardia, se hundía inesperadamente en el terreno, echaba sangre a borbotones por la boca, y allí terminaba todo.

Durante los últimos seis meses, la tasa de mortandad era particularmente alta entre los hombres que eran llevados a Kolyma. La resistencia de sus cuerpos había minado en la cárcel antes de haber sido embarcados hacia el campo de oro y simplemente sucumbieron bajo el violento ritmo de trabajo.”

Más: “No mucho después se introdujo una nueva categoría de encarcelamiento, denominada katorga. La palabra, que hacía referencia al antiguo sistema Tsarit de trabajos forzados, era de hecho, lo peor. El Katorzhniki trabajaba en campos especiales, encadenado y sin mantas ni colchones para pasar la noche. Ninguno sobrevivió.”
 

La Realidad Bestial de la Vida Diaria, Un Filme de Terror de la Vida Real:

Había un destacamento móvil diseñado para capturar a los fugitivos. Lo comandaba el joven Cabo Postnikov. Embriagado de asesinatos, cumplía su labor con pasión y entusiasmo. Personalmente había capturado a cinco hombres. Como siempre ocurría en esos casos, era condecorado y se le otorgaba un premio. El premio era el mismo para los capturados tanto vivos como muertos y tampoco era necesario entregar al prisionero completo.

Una mañana de agosto, un hombre que se dirigía a beber agua de un riachuelo cayó en una emboscada de Postnikov y sus soldados. Postnikov le disparó. Decidieron no llevar el cuerpo al campo sino dejarlo en la taiga, pues había numerosas señales de la presencia de lobos y osos.

Como método de identificación, Postnikov cortaba las manos del prisionero con un hacha, las ponía en su mochila y luego iba a presentar su reporte a la unidad. Durante la noche, el prisionero hecho cadáver se levantaba, presionando sus muñecas ensangrentadas contra el pecho salía de la taiga siguiendo el rastro de sangre y llegaba a la carpa de los prisioneros. Con la cara pálida y la mirada como un loco con ojos azulados, miraba dentro de la carpa sujetándose desde la entrada y apoyándose contra los postes de la puerta, murmurando algo. La fiebre lo devoraba, Su abrigo, sus pantalones y sus botas estaban salpicadas de sangre negra.

Los otros prisioneros le daban sopa caliente, envolvían sus muñecas cortadas en harapos y lo llevaban a la enfermería, pero Postnikov y sus hombres iban corriendo desde su refugio. Los soldados se llevaban al prisionero y nunca más se sabía de él…

Los comandantes del campo tenían libertades. Algunos disparaban a los prisioneros al azar, sólo para infundir terror. Los prisioneros que, luego de 14 horas de trabajo en las minas ya no podían continuar, eran ejecutados y sus cuerpos abandonados en el terreno durante un día, como señal de advertencia. La comida se volvió peor y más escasa, por lo que la producción decayó y las ejecuciones por sabotaje se convirtieron en algo común. Nos han dicho, por ejemplo, que en Debin, en 1951, tres prisioneros a quienes habían dejado salir para recolectar bayas se habían perdido. Cuando los encontraron, les aporrearon la cabeza con culatas de rifle, y el jefe del campo, Teniente Senior Lomaga, hizo arrastrar sus cuerpos, en esas condiciones, por delante de los presos en formación.

La verdadera hambruna se hizo presente en la mina. Cinco mil hombres no tenían un pedazo de pan, pero todos trabajaban lo usual, doce horas al día. Exhaustos por los largos años de existencia medio hambrientos y sometidos a labores inhumanas, la gente gastaba sus últimos remanentes de energía en el trabajo, para luego morir.”

Hay otra historia popular sobre el holocausto ficticio de los judíos por parte de los Alemanes en las míticas furgonetas de gas. La verdad sobre las furgonetas de gas puede leerse en el párrafo siguiente. Fueron inventadas por un judío comunista y utilizadas para asesinar a miles de inocentes en la Unión judía Soviética:

“La furgoneta de gas fue inventada en la Unión Soviética en 1936, presumiblemente por Isay Berg, (un judío), quien era jefe del departamento administrativo y económico de la NKVD en Moscú Oblast, y que se utilizaba para asfixiar lotes de prisioneros con los gases de los motores de la furgoneta, camuflada como transporte de pan durante el viaje hacia las tumbas masivas en Butovo, donde los prisioneros eran subsecuentemente enterrados.”

Testimonio de Aleksandr Solzhenitsyn:
“I.D. Berg recibía la orden de llevar a cabo las decisiones de la troika NKVD de Moscú Oblast, y Berg cumplía amablemente su asignación: llevar gente a las ejecuciones con armas de fuego. Pero, cuando en Moscú Oblast llegaron a existir tres troikas llevando a cabo sus sesiones de manera simultánea, los verdugos ya no se daban abasto. Esta fue la solución: desnudar a las víctimas y atarlas, taparles la boca y lanzarlas en un camión vacío, disfrazado para que pareciera un camión de pan. Durante el viaje, los gases del combustible se metían dentro del camión y para cuando los prisioneros llegaban al punto de ejecución más lejano ya estaban muertos.”

La Verdad sobre los Campos Alemanes:
La única “Solución Final” consistía en reubicar a los judíos en su propia región y fuera de Europa, porque como pago a la confianza que Alemania había depositado en los judíos, éstos casi habían aniquilado a Alemania, enviando millones de alemanes a sus tumbas. El gobierno tomó el mejor y más humano curso para con los judíos. A esas alturas pudieron haberlos matado, pero no lo hicieron. El judío Freeman admite todo esto. Alemania estaba negociando con los Zionistas para ayudar a reubicar a los judíos en otra área donde tuviesen auto-determinación y separación. Los judíos no fueron arreados ni puestos en campos. Muchos judíos simplemente querían irse ya que sabían que no podían continuar viviendo por medios deshonestos.

Durante la guerra, el gobierno Alemán se encontró con que cada una de las organizaciones subversivas en su territorio, incluso dentro de Alemania, que atacaba a sus civiles y a sus tropas, que espiaban para los aliados (del Judha) y todo lo que había de por medio para derrotar los esfuerzos de guerra y que le costó la guerra a Alemania, igual como cuando la Gran Guerra, todo ello era de naturaleza judía y trabajaban con redes judías internacionales a espaldas de los gobiernos aliados. Para poder lidiar con esta vasta quinta columna judía, que era literalmente internacional, simplemente hicieron lo mismo que hicieron los Estados Unidos con los japoneses que vivían en América durante la Segunda Guerra. Los pusieron en campos de reclusión como una medida de seguridad de guerra. En esos campos los judíos simplemente realizaban trabajos honestos con la finalidad de producir el material que se necesitaba para los esfuerzos de guerra.

En el siguiente enlace, internos de los campos judíos admiten que no existían los llamados “campos de la muerte”, como el de Auschwitz: www.youtube.com/watch?v=xWLYqiZYOGs

En sus propias palabras ellos dicen que los trataban humanamente, que tenían orquestas, funciones de teatro, salas de cine, centros de atención y escuelas para sus niños, incluso obras de teatro en esas escuelas. Los adultos trabajaban las 8 horas normales por día en las fábricas y en las escuelas. Les pagaban y se les permitía tener correspondencia. Jugaban en equipos de fútbol y hasta tenían equipos locales que venían a los campos para jugar con ellos. Los campos de deportes estaban justo al lado de las supuestas “cámaras de gas”.

Inclusive había casas de citas (burdeles) y piscinas para los recluidos.

En el siguiente enlace se muestra un documental que claramente pone al descubierto y desacredita el llamado holocausto:

Los Últimos Días de la Gran Mentira: www.youtube.com/watch?v=l0JGN_Ixr7s

A continuación, el Reporte Leuchter, que demostró con pruebas forenses que no existían cámaras homicidas de gas en Auschwitz:
www.zundelsite.org/archive/leuchter/report1

Fuentes:

  • Kolyma: Los Campos de la Muerte del Artico. Robert Conquest
  • Wikipedia

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